Siempre quiero más

Acabo de tomarme unas cervezas con un amigo y, entre otras cosas, hemos hablado de la cultura del más. ‘Ahorra más’, ‘quiere más’, ‘vive más’, ‘gana más’… Tiene un blog, así que le sugerí que escribiera un post sobre el tema, pero prefiere escribir sobre tonterías del tipo jamón serrano a todas horas y muerte a los vegetarianos… 😉

Y claro, algo tan importante no podía quedarse en el tintero. ¿Tú también eres de los que siempre quiere más?, ¿tú también vives haciendo zapping constantemente?, ¿tú también estás vacío?.

Como sabéis, soy profesor, y eso conlleva, también entre otras cosas, conversaciones de recreo con otros profes. Si tienes un poco de suerte la conversación es interesante, y hoy he tenido una de esas. Una buena profesora me ha confesado su opinión sobre qué ha cambiado realmente en la educación en los últimos años; la calma en el aula.

¡Eureka! 1 + 1 = 3

Conversación cervecera + conversación durante el recreo = REVELACIÓN DIVINA

Si siempre queremos más y además hemos perdido la calma, es muy probable que nos volvamos locos. Siempre hemos pensado que tener ambición es bueno, ya que nos aleja del abandono y la vaguería, pero es muy posible que nos estuviésemos equivocando porque iba unida a la ausencia de sosiego, del tiempo necesario para asimilar el cambio.

La ambición controlada es positiva, nos hace crecer y aprender, pero cuando no es así puede ser muy peligrosa. ¿Qué sentido tiene aspirar a un trabajo que más adelante nos parecerá poco? ¿Qué sentido tiene ansiar una casa que luego nos parecerá pequeña?. Ninguno. Pero entonces, ¿por qué lo hacemos?. Sin duda, esa es la pregunta del millón, y creo que la respuesta está en combinar las reflexiones de mi amigo y mi compañera. No podemos paramos a pensar porque vivimos en un zapping constante, a toda velocidad.

Veámoslo desde fuera, siempre es más sencillo hacerlo así. Imagina que estás en un parque de atracciones y decides no montarte en la montaña rusa, pero tus amigos sí lo hacen. Desde abajo, sigues el avance de los vagones y te invade una sensación de bienestar. Te pones en el lugar de tus amigos y evocas todas las sensaciones que en la bajada más empinada deben estar sintiendo. Bien, ¿no?. Hasta que bajan de la atracción, te reúnes con ellos de nuevo y te das cuenta del subidón que llevan encima. No son capaces de pensar y sólo quieren más. Otra atracción, otra vuelta en la montaña rusa… Es normal, la adrenalina les domina.

Si en ese momento no somos capaces de parar para recuperar la calma, volveremos a montarnos en la montaña rusa, pero esta vez ya no apreciaremos toda la estimulación que nos ofrece y únicamente saciaremos, de momento, nuestras ansias de más. Y cada vez que volvamos a hacer lo mismo sin el tiempo necesario para recuperar la normalidad para juzgar su necesidad, estaremos repitiendo acciones que carecerán de sentido, más allá del de saciar nuestro hambre de más.

Pero por qué lo hacemos, ¿somos tontos?. Yo creo que no, que lo hacemos porque engancha, pero sobretodo porque estamos vacíos. Vivimos en la cultura del ‘blanco o negro’, del ‘bien o el mal’, del ‘ganador o el perdedor’ simplificando nuestra existencia hasta tal punto que la vaciamos de contenido. Y para no pararnos a pensar en ello nos montamos en la montaña rusa, que va tan rápido que sólo nos permite concentrarnos en agarrarnos fuerte, imposibilitándo que nos sintamos mal. Porque sentirse mal es de perdedores…

Vivimos simplificados y de espaldas al dolor, nos creemos los reyes del mambo, pero moriremos de gota!!!, igual que lo hacían los reyes antes, que comían para luego vomitar y comer más, alejados de los demás y creyéndose superiores al resto, cuando en realidad sólo eran unos cobardes y unos egoístas que morían reventandos por la presión de su propia ceguera. Ahora que la realeza no está de moda, hemos colocado en su lugar a la meritocracia, otra falacia con la que pretendemos creer que cada uno tiene lo que se merece.

Ya no enseñamos a nuestros hijos a dudar de las cosas ni a convivir con el dolor, porque relacionamos el pensamiento crítico con la rebeldía y el sufrimiento con perder, y claro, eso no es lo que queremos para nuestros hijos… Pero mientras tanto nuestros abuelos se mueren sin que sus nietos se enteren, los niños amenazan a sus profesores con denunciarles, y tanto los padres como las instituciones lo alentamos porque somos unos EGOÍSTAS y unos COBARDES. No hace falta volver a las cavernas, ya estamos en ellas.

Menudo panorama, ¿no?. Seguro que algo se puede hacer, ¡enciende la luz!.

Párate a pensar cuando estés arriba, tú también vas a caer. Deja la ruleta cuando vas ganando, programa la bajada cuando estés en la la cima, porque si no lo haces, la caída será brutal. No se puede subir constantemente, no hay ninguna montaña sin final. Se más humano, es lo único que les quedará a tus hijos, a tus hermanos y amigos cuando te vayas. Quiere y deja querer, llena tu vida de cosas útiles y reales. Es hora de perder.

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    • Bupitas
    • 17/11/12

    Profe: ¿alguna vez nos enseñarán en las escuelas a escuchar con calma a un amigo, a observar con atención un paisaje, a leer un libro con curiosidad,  a comprender al vecino, en definitiva, a escoger las cosas que realmente nos hagan disfrutar?

    • Si me lo permites, voy a utilizar tu última frase como hebra de la que tirar para responderte: ‘escoger las cosas que realmente nos hagan disfrutar’. Simplemente me ‘gusta’, simplemente me ‘encanta’ y enseguida sabrás por qué.

      Hace unos días hice un experimento con niños de 11 y 12 años de edad (5º y 6º de Primaria). Algo sencillo pero revelador, al menos para mí. Les di un papelito de unos 5cm x 4cm (para que no se enrollasen demasiado ;)) y les pedí que escribieran qué les gustaría ser de mayores y el motivo de su elección. Una profesión diferente en cada cara del papel (para evitar que los futbolistas cegaran por completo su personalidad). Todavía recuerdo cómo me lo pasé leyendo sus respuestas en el metro!!! Qué poco conocemos a nuestros pequeños…

      Una vez en casa metí todos los datos en un Excel y después, usando una web muy divertida para hacer mapas de palabras (www.wordle.net) conseguí ver de forma visual por qué los niños escogen lo que escogen. La palabra que más se repetía fue ‘gusta’, seguida de ‘gustan’ y de ‘encanta’. Y las profesiones más demandadas, una vez clasificadas en grupos, fueron las relacionadas con el deporte, empatadas con las que tienen que ver con animales, y seguidas de cerca por las artes escénicas.

      Pero, ¿qué importancia se le da a sus preferencias en la escuela? Casi me da vergüenza decirlo, pero la realidad es que la Educación Física es considerada una ‘maría’, la naturaleza brilla por su ausencia y la Música y la Plástica también son tratadas de manera similar. Espero que alguna vez se enseñe lo que los alumnos quieren aprender. De momento no estamos a su altura, con la de cosas maravillosas que una persona motivada puede DAR!!! y lo importante que es enseñar y aprender a CREAR!! Ahora más que nunca necesitamos mentes creativas, pero poco a poco les vamos haciendo creer que las ideas novedosas son impropias, desentrenando su creatividad hasta apagarla, y en algunos casos hasta casi extinguirla…

    • marijo
    • 16/11/12

    Dura batalla esa que tenemos que lidiar con nuestro yo interno para agarrarnos con todas nuestras fuerzas a una saciedad fugaz…que eso sí, caduca una y otra vez para generar ganas de más y más.
    Me encantan estas reflexiones y aboco al camino de la meditación, la calma y el pensamiento.
    Enseñar a nuestros hijos ese camino es “el camino” para esta nueva etapa en la que nos adentramos.

    • Me encantan tus ingredientes: meditación, calma y pensamiento. Porque sin ellos no puede haber escuela. La calma como facilitador del pensamiento, y la meditación, un camino más para la calma.

      Entrenar la mente importa, no es un lujo absurdo, ya que determina cada minuto de nuestras vidas. Estamos dispuestos a pasar 15 años educándonos, pero no dedicamos ni un instante a lo más importante de todo: entender cómo funciona nuestro cerebro, que es lo que realmente determina la calidad de nuestras experiencias.

      Te copio el link de un vídeo en el que Matthieu Ricard habla sobre los hábitos de la felicidad y su estrecha relación con la meditación. Algo que suena nuevo, pero que ya hacían nuestros abuelos ‘a su manera’.

      (audio en inglés y subtítulos en muchos idiomas)

    • Teresa
    • 16/11/12

    Me encanta lo que dices, profe, y cómo lo dices. Creo que tú eres de los privilegiados en saber el significado de la palabra calma y su repercusión beneficiosa cuando esta se incorpora a la vida.
    La prisa es mala consejera, como bien sabes, y los niños necesitan esa calma para crecer felices y confiados. Nos toca vivir una época complicada en la que se hace difícil luchar contra la velocidad y el estrés diario: todos vamos corriendo y no llegamos a nada!
    La reflexión implica sosiego; tus palabras me han hecho pensar. Gracias.

    • Teresa, esto te va a encantar:

      Es un elogio a la lentitud. La historia de un papá acelerado que un día decide pisar el freno y probar a vivir más lento. Cuando su hija pequeña le dio las gracias por contarle cuentos de esa forma… supo que había acertado. Está en inglés pero tiene subtítulos en muchos idiomas, incluido spanish!

    • Pepe
    • 16/11/12

    De acuerdo con que el sentimiento de perder no es el fin del mundo y es considerado como algo más negativo de lo que es, pero la afirmación que querer más es igual a estar vacío es muy absoluta. Querer más es conquistar y conquistar está en nuestro ADN…no pretendas refinarte tanto porque ir contra tu naturaleza si te va a volver loco o simplemente hacerte vivir engañado.

    • Querer más está bien, querer siempre más no, es peligroso (es el motivo de la crisis económica que vivimos).
      La ambición controlada es buena, la ambición sin medida no.

    • Laura
    • 16/11/12

    Te tengo que decir que me ha encantad este pensamiento.Yo también soy profe, pero ante todo al estudiar Filosofía pura mi forma de pensar es parecida.Me plantee hacer un experimento: vivir con sólo un euro un día…Si te lo propones ¡se puede!, hay un montón de actividades gratis en tu ciudad, pasea, siente la naturaleza, si te gusta leer vete a la biblioteca, visita comercios empapate de moda,arte , decoración, mira a la gente que pasa sonríeles, aunque te miren raro..Busca el cielo con tus ojos y quédate mirando esa nube que pasa…en silencio,cierra los ojos respira y busca la felicidad en el fondo de ti…¡está! te lo aseguro..
    Me encantaría seguir intercambiando opiniones y comentarios, hay otra forma de vivir de sentir, de pasar por esta vida lo mucho o poco que nos quede…

    • Gracias por tus palabras Laura.
      La filosofía y la psicología son las grandes olvidadas, y la verdad es que no lo entiendo. No se me ocurre una solución más efectiva y más barata para la crisis. La percepción lo es todo, tan solo tenemos que engañarla, jeje! Echa un vistazo a este vídeo y sabrás a qué me refiero (se puede subtitular en español): http://www.ted.com/talks/rory_sutherland_perspective_is_everything.html
      Porque la realidad es una alucinación que puede ser modulada a nuestro antojo!

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