Aprendiendo a rematar

Nos resistimos a creerlo, seguimos haciéndolo, pero la realidad es que vivimos en una sociedad que cambia a marchas forzadas. Reestructurar nuestro modo de ver el mundo requiere un esfuerzo para el que no estamos entrenados. No superamos el listón de los nuevos sistemas. Sólo algunos lo logran, la mayoría no.

Nuestra habilidad para adaptarnos a los nuevos tiempos depende en gran medida del entrenamiento, por lo que debe ser trabajada de forma específica y sistemática. Para explicarlo, voy a compararlo con la habilidad para rematar de cabeza en fútbol. Recuerdo que de niño tuve un entrenador que nos decía que lo mejor era practicarlo a base de pachangas (repeticiones insuficientes) y otro que lo hacía con ejercicios en parejas (fuera del contexto real). Por suerte, también tuve un tercero que lo hacía simulando jugadas que debían terminar con centro y remate de cabeza (más remates que en una pachanga + bastante parecido a una situación real). Pues bien, yo pienso que con la educación sucede lo mismo, y con la vida… ¡también!

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Si pretendemos que los trabajadores del futuro sepan adaptarse a una realidad cambiante, debemos ofrecerles la oportunidad de practicar antes. El enfoque educativo clásico y repetitivo con sesiones de Matemáticas, Lengua… (fuera del contexto real), o el actual, en el que lo más importante es que los niños se diviertan (insuficiente), no me parecen buenas opciones. Mi propuesta es acercar progresivamente el mundo adulto al niño. Tratar a un niño como un adulto les reta y capta su atención. Evidentemente, un niño no es lo mismo que un adulto, pero son mucho más inteligentes de lo que mucha gente siquiera imagina. Entienden muchísimas cosas del mundo adulto, ¡por eso piensan que los mayores estamos locos!

Los niños están deseando que algún entrenador les permita rematar de cabeza de forma simulada, lo piden a gritos pero no sabemos escucharles. Necesitan atreverse a hacerlo en un partido de competición sin que les duela la cabeza tras el remate. La situación actual es tan grave, que muchas veces no nos atrevemos a rematar por miedo a fallar. Cuántas veces hemos escuchado la frase ‘¡Ya te lo dije!’… tras un intento fallido. España es muy buena en eso… mejor no te la juegues, no vaya a ser que falles… Me llaman soñador por defender un método sencillo. Me tachan de utópico por pretender enseñar a probar sin miedo… ¿La mejor defensa es un buen ataque? Por supuesto que sí, y si no, !que se lo digan al Barça!

Parece ser que enseñar a probar es malo y hacerlo jugando… ¡mucho peor! Déjate de tonterías, me dicen, la vida no es un juego, es una cosa muy seria. En efecto…, respondo, ¡lo hacéis serio vosotros! Pero lo peor no es eso, sino que incluso las personas inteligentes terminan creyendo lo que les dicen, si se lo dicen muchas veces. Entonces, ¿debo creer que soy un irresponsable? ¿un transgresor sin causa? ¿un asocial empedernido? No, para eso tendría que ser inteligente, así que no me da la gana creerlo e invito a mis amigos al laboratorio en el que trabajo, para que puedan mostrarles a los niños cómo es el mundo real.

Un ejecutivo italiano al que le gusta mucho comer nos enseñó a vibrar amasando pasta (GRACIAS GIANCARLO),  una chica que acababa de volver de un viaje a África nos contó que allí no todos son pobres y analfabetos (GRACIAS TERESA), un joven profesional desveló los entresijos del mundo del deporte-espectáculo (GRACIAS ÁLEX), un escritor y aventurero nos explicó que escribir es duro y bello al mismo tiempo (GRACIAS SANTIAGO), una preciosidad de mujer nos demostró que lo más bonito no se ve con los ojos (GRACIAS NIEVES), un profesional del marketing destapó la caja del consumismo y nos mostró Perú (GRACIAS PEPE), un empresario hizo pedazos las convicciones que habíamos memorizado y creíamos nuestras (GRACIAS SANCHO) y UN JUGÓN nos enseñó que la vida es aprendizaje (¡¡TODOS LOS ANTERIORES!!). Y sin dudarlo un instante, puedo asegurar que hasta un mendigo tuvo cosas que enseñar, porque hasta de un mendigo se puede aprender (gracias Jesús. Es que ya no tengo abuelas… jaja!)

Para conseguir un país que sepa rematar es imprescindible templar la bola, quererla y hacerla nuestra. Sólo se aprende a experimentar experimentando (los bebés son expertos), sólo se hace ciencia probando mil veces (los niños saben mucho de eso, aunque no se lo ponemos fácil), sólo se avanza dejando avanzar (uy… aquí me faltan responsables…), por eso EXIJO LIBERTAD para ENSAYAR, LIBERTAD para PRACTICAR, LIBERTAD para ENSEÑAR!!!

JUSTIFICACIÓN TEÓRICA (del artículo de prensa ‘El arte de emprender‘):

No parece que la crisis le preocupe demasiado.

En cada crisis hay una oportunidad. Los jóvenes son los grandes actores que pueden revertir la situación de ‘statu quo’. Pueden si se vuelven observadores, si tienen una meta acorde a sus capacidades, si le ponen pasión.

Y una buena idea.

No solamente una idea. La idea es lo más fácil, pero si no la perseguimos, no la ponemos en contraste con la realidad… Tampoco hay que tener miedo a equivocarse, a caerse. La insistencia y la persistencia son clave para tener éxito. No tiene nada que ver con la suerte.

¿Qué papel deberían jugar los gobiernos?

Los estados deben dar el marco legal adecuado. Tenemos que vivir en una economía abierta para poder darle facilidad al emprendedor. Tienen que ser pragmáticos. Tanto como lo fue Deng Xiaoping después de Mao para abrir la economía China al mundo. También tiene que haber meritocracia, que sea el esfuerzo personal y no el favoritismo lo que valga. Y desde luego un marco legal importante que nos garantice el emprendimiento y que nuestras ideas sean respetadas. Y los gobiernos deben educar a la juventud. Para emprender hace falta saber, y el conocimiento viene de la educación.

Siempre se ha dicho que en España los niños quieren ser funcionarios y no emprendedores.

Hay que eliminar de los jóvenes la idea de que hay que estudiar para ser contratado por el Estado. No, hay que estudiar para desarrollar nuestros propios proyectos, para salir adelante por uno mismo.

¿Cómo se enseña algo así?

Dando ejemplo con emprendimiento, con promoción, con motivación. La tecnología que hoy nos acompaña nos permite mucho más que antes. Los jóvenes ya las manejan perfectamente, los dispositivos, las redes sociales.

El emprendedor nace y se hace. Nace por necesidad y se hace por oportunidad. El mundo te empuja a tomar decisiones. Ahora España necesita emprendedores.

¿No hay una burbuja? Todo el mundo es emprendedor. Bueno, del dicho al hecho hay mucho trecho. No basta con imaginar o querer. Hay que observar el entorno. Pasar de la idea a desarrollarla y eso requiere alianzas, estrategias, contactos. Complementar al creador con el financiero o el que tiene un perfil de producción.

Usted empezó en un aula con 20 alumnos y ahora su Universidad tiene 15.000.

¿Pero sabe cómo comencé? Convenciendo a los alumnos uno por uno. Yo tenía muy poca más edad que ellos. Le puse mucha ilusión y les di confianza. Hace 15 años creamos un programa con el Banco Interamericano de Desarrollo que se llamaba ‘Creer para Crear’. Y era un mecanismo para dar avales a jóvenes emprendedores. Fuimos a todas las universidades de Perú motivando y explicando a los jóvenes qué era el emprendimiento, un plan de negocio, cómo se empieza un proyecto.

¿Qué consejo le daría al Gobierno de España ahora que está pensando en una ley de emprendedores?

Con esta Ley deben tener muy claro tres cosas. En primer lugar, que hay que crear el mecanismo de financiación. Llámelo avales del Estado para la banca. Llámelo como quiera. Pero el Estado debe apostar por los jóvenes. Por ejemplo, con el aval, el respaldo de las universidades. En España hay muy buenos centros. Hay que ponerlos a concursar. Que sean las universidades las que garanticen la idoneidad de los proyectos con su sello. Y con el sello y las garantías del Estado, los jóvenes van al banco a pedir un crédito. Con tipos de interés asequibles, periodos de carencia, lo que sea necesario. Y la misma Universidad que lo aprobó, va haciendo el seguimiento. En Perú el ‘Creer para Crear’ ha servido para fundar cientos de empresas y para cambiar la mentalidad.

Y, ¿qué recomendaría al Gobierno que no hiciera bajo ninguna circunstancia?

Que evite los proyectos paternalistas. No sigamos subsidiando las cosas. Estamos en un momento en el que no hay que dar pescado. Ni siquiera enseñar a pescar. Hay que enseñar a llevar el pescado al mercado. Y hay que tener abiertos esos mercados. En España hay que profundizar los tratados de libre comercio. Ustedes tienen la tecnología, tienen el conocimiento, tienen el talento. Sólo deben aprovecharlo adecuadamente.

¿Emprender en casa, fuera…?

No hay que tener miedo a subir la montaña. Nos vamos a resbalar, a caer, pero vamos al llegar. Con persistencia. Y recordar que nadie hará por nosotros lo que nosotros no estamos convencidos de hacer. Si quieres que te ayude, convénceme. Si España no le hubiera puesto pasión en el fútbol no hubiera sido campeona del mundo jamás.

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  • Comentarios (2)
    • Anónimo
    • 21/03/13

    Super acertado post, aplicable a cualquier edad puesto que nos pasamos la vida aprendiendo.

    • slerena
    • 20/03/13

    Fantastico post sobre el proceso de emprender. Destacaria especialmente la mención a lo de los peces: enseñar a llevar el pescado al mercado, no dar pescado.

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