Súper MALIKA!!

Acabo de llegar a casa después de un día bastante largo, y al entrar me he encontrado con Malika, la chica que desde hace nueve años viene a casa a echarnos una mano con las tareas domésticas. Después de saludarnos he ido directo a la nevera a por una cerveza para comentar la telenovela con ella. Pocas cosas me divierten más que jugar, con su ayuda, a meterme en la piel unos personajes tan pasionales. Y hablando, hablando… me contó una historia que me ha empujado, literalmente y con su permiso, a escribirla para compartirla con quien quiera leerla. Os aseguro que no queda mucha gente como ella, o como dice ella, ya no queda mucha gente de madera. Pero prefiero que lo juzguéis por vosotros mismos a través de sus vivencias.

Súper Malika

De camino a su casa, cerca de la estación de Renfe de Alcorcón, vio a un chico que aprovechando el descuido de un señor que sacaba cosas del maletero, le robó un edredón ‘de los caros’ que había dejado a un lado. El ladrón salió corriendo hacia las escaleras mecánicas de la estación y, Malika, que estaba con su sobrina Imán, fue detrás del él y al alcanzarle le dijo:

– ¿Esta bolsa es tuya?
– Sí, es mía – respondió el caco.
– Pues vamos a llamar a la policía, a ver si realmente es tuya – le amenazó Malika.
– No, no… no es mío – contestó mientras se lo entregaba.

La conversación tuvo lugar en una zona de la estación en la que no había gente. Se dio cuenta de esto una vez que ya estaba inmersa en la situación. Sintió miedo por ella y su sobrina. Y ahora, una vez que ha pasado todo, piensa que no volvería a hacerlo porque podría haber tenido una navaja o haberla atacado y ningún edredón se merece hacerte pasar por eso:

– Soy una tonta porque me podría haber pasado algo desagradable. Es muy peligroso ayudar a los demás, pero me salió de dentro y nunca se sabe… Ahora hay gente muy mala. Hay que educar a los niños para pensar en sí mismos y en los demás. Se debería enseñar a los niños a no meterse en problemas y a entregar lo que se encuentren a alguna persona responsable. Una persona que está acostumbrada a coger lo que no es suyo, seguirá haciéndolo durante el resto de su vida. Robar es fácil y adictivo. Cuando estoy en el metro, me fijo en la gente, y no quisiera que los niños de hoy acabasen como mucha gente que veo en los vagones. Y lo malo es que los peores no van en metro…

Cuando volvió con el edredón el dueño ya no estaba. Se lo llevó a casa con la esperanza de encontrarse al señor otro día. Y así fue, a los dos días lo vio en el parque, muy cerca de su casa. Al reconocerlo se le acercó y le dijo lo siguiente:

– Hola, ¿puedo preguntarte una cosa? – le sugirió Malika.
– ¡Qué quieres! – le respondió desconfiado.
– ¿Perdiste algo hace unos días?

En este momento, el dueño del edredón empezó a despotricar contra los ladrones… Y antes de que la cosa se fuera de madre, Malika le contó lo que había sucedido y le propuso ir a su casa a recogerlo. Para que no desconfiara de ella le dio detalles y le dijo que la niña, su sobrina, le contaría lo que había sucedido ya que ella también estuvo presente. El señor aceptó, fue a la casa y escuchó a la niña. Os aseguro que esa niña, Imán, tiene mucho desparpajo y aunque no lo presencié, puedo imaginármela explicándose con todo detalle y seguramente con mucha gracia añadida de regalo. El hombre se quedó perplejo y volvió al cabo de unos días con sus hijas para que se conocieran y con unos regalos para Malika e Imán. A la niña le compró una mochila y a Malika un adorno para la casa. Estaba muy contento y agradecido de haber recuperado lo que le robaron, pero sobre todo de haber conocido a una persona con una forma de ser que creía extinguida.

Vivimos en un mundo muy individualista, todos lo sabemos. Pero en toda teoría hay excepciones, y os aseguro que Malika es una de esas excepciones que confirman la regla. Ésta sólo es una de las muchas historias que me ha contado a lo largo de los años. Podría haber escrito este post antes, pero ha sido esta anécdota la que me ha hecho reaccionar. En otra ocasión, una chica dejó caer 30€ por accidente en un supermercado, ella los recogió, se los dio, y lo primero que la chica hizo al verlos fue contarlos, en un acto de clara desconfianza. No le dio las gracias al irse y no creo que se debiese a que la chica fuese una mala persona, sino a que no nos fiamos de nadie; vivimos en una sociedad desconfiada porque es MUY INDIVIDUALISTA.

Otra vez dejó dormir a un matrimonio con un bebé en su casa porque no tenían donde quedarse. Eran inmigrantes marroquíes que acababan de llegar y habían estado buscando sin éxito a unos amigos suyos. No tenía sitio pero tenían un bebé, por lo que decidió meterlos en casa. Al entrar les dijo a los demás que traía compañía y que no quería que nadie dijera nada al respecto. No les gustó que no les preguntase antes, pero ella era la que pagaba el piso, y sobre todo no tuvo oportunidad de hacerlo antes dadas las circunstancias. Le pidió a su hermano que saliera de su habitación y durmiera en el salón para que ellos pudieran descansar con el bebé. Al día siguiente desayunaron juntos e inmediatamente después se marcharon a Ávila, donde tenían más contactos. Más adelante la llamaron desde allí para que fuera a pasar unos días con ellos. Estaban muy agradecidos por su ayuda, pero Malika tenía que trabajar y no pudo ir.

Como podéis imaginar, alguien que protagoniza unas historias tan altruistas tiene muchas más en su currículum. Porque eso es muy importante en el currículum de una empleada del hogar. Si hay algo especialmente necesario en su trabajo es que quienes la emplean puedan fiarse ciegamente de ella. No puedes meter a nadie en tu casa sin confiar plenamente en dicha persona.

Y todo esto, sin que ella quisiera contarlo. En palabras suyas: ‘Las buenas acciones se hacen para dentro, para ti misma, por eso no hay que contarlas’. En fin, que si necesitas una EMPLEADA DEL HOGAR no dudes en contactarme. Sólo te pasaré su móvil si me demuestras que eres de fiar. 😉 Tiene bastante trabajo pero es muy trabajadora, así que igual tienes suerte!

Y ya sólo me queda decir… ¡Olé Malika!, tú sí que tienes cosas que enseñar. La crisis no tendría cabida si la mayoría de la gente fuera así.

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  • Comentarios (3)
    • Elena
    • 17/04/13

    ¡Olé Malika! Maja, maja, maja.

  1. Igualita q la mujer de mi historia. vivimos en una cultura del ego y del hedonismo, asi nos va. mas tenemos mas queremos, no nos importa a costa de que o quien.

    • paola guzman
    • 16/04/13

    Que pedazo de persona…chapó

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