Escuela de Rock

He visto la película unas cuantas veces y, aunque se trata de una comedia, queda claro el modo en que Dewey Finn (el personaje de Jack Black y protagonista de la película) desafía a las políticas promovidas en los sistemas educativos. En este caso, en una escuela privada.

Puedes ver el trailer de la película (en inglés) en este vídeo de youtube. Había subido la película completa en español pero ha sido bloqueada por derechos de autor. No pasa nada, ante grandes problemas grandes soluciones: pincha aquí para descargarla (en español)

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‘Escuela de Rock’ se basa esencialmente en un músico recién expulsado de su banda, que no está dispuesto a renunciar a su sueño de ganarse la vida con la música. Desesperado por la necesidad de obtener dinero fácil, se hace pasar por su amigo profesor sin que éste lo sepa. Al principio no le interesa la enseñanza, pero pronto descubre el talento musical de los alumnos y forma con ellos una banda de rock, enseñándoles a pensar por sí mismos.

Las escuelas enseñan que lo mejor es respetar las normas y dan por hecho cuáles son las expectativas establecidas para los alumnos. Un ejemplo de ello lo vemos cuando el personaje de Summer, la niña ‘mandona’ de la clase, pretende que las cosas sigan como antes porque quiere aprender, y su nuevo profesor le contesta lo siguiente:

‘¿Quieres que te enseñe algo? Muy bien, aquí tienes una lección, ¡RENUNCIA! En esta vida no se puede ganar. Puedes intentarlo, pero al final vas a perder porque el mundo está dirigido por otros; en la Casa Blanca, en la oficina de la directora del colegio… y son ellos los que arruinan la capa de ozono e incendian la Amazonía aunque tú no quieras’.

Me resulta interesante porque es a través de estos comentarios derrotistas como se las arregla para enseñar a sus alumnos una lección de vida esencial; la importancia del capital cultural en la producción de conocimiento. Obviamente, no es la única forma de hacerlo, pero sí la suya. Es de esta manera como transforma el capital económico (15,000 dólares de matrícula anual) en capital cultural, consiguiendo que los estudiantes entiendan que pueden encontrar placer en el aprendizaje. La película muestra que lo importante no son las ciencias, las matemáticas, la historia, el inglés, la literatura o el arte, sino la búsqueda hacia el interior de cada alumno. Fiel a la naturaleza de la comedia, se burla de la profesión de la enseñanza, cuestionando la conformidad de los profesores.

El punto de inflexión de la película está en la escena en la que Dewey improvisa la letra de una canción en relación a lo que había visto esa mañana en el aparcamiento, antes de entrar al colegio. Uno de los estudiantes, Zack, recibe una charla bastante agresiva por parte de su padre en la que le prohíbe tocar música rock. Dewey le pregunta cuáles son las cosas que más le molestan y lo que le diría a un macarra que estuviera metiéndose con él (metáfora de su padre) si tuviera el valor de hacerlo. Esta es la estrofa que creó tras la pregunta:

I had to do my chores today, so now I’m really ticked off!

I didn’t get no allowance today, so now I’m really ticked off!

All you bullies get outta my way, cause I am really ticked off!

So Step off! Step off! Step off! Step Off!

Y así es como le enseñó a mandar a freír espárragos lo que no le interesaba y a todos los que no le permitían explorar lo que realmente quería. Todos los alumnos cantan la canción y terminan riéndose, sintiéndose bien por haber expresado sus frustraciones y haber aprendido, a través de la música, a combatir sus temores. Más tarde, en el almuerzo en la cafetería de la escuela, Zack se acerca a la mesa de los profesores para darle las gracias públicamente por su lección. La sensación de satisfacción que Dewey obtuvo de ese triunfo es evidente, ya que a partir de ahí empieza a conectar con las necesidades y realidades de los niños y empieza el proceso de enseñanza/aprendizaje.

Durante el resto de la película vemos cómo Dewey se implica cada vez más y cómo se convierte en un profesor motivado. Desarrolla relaciones de complicidad con los alumnos y conecta con sus intereses, lo cual le impulsa a tomar decisiones éticas sobre su práctica docente, y a desafiar a los niños para que piensen críticamente sobre el mundo. Al final de la película, la clase participa en un concurso, la batalla de las bandas, donde compiten con una canción compuesta por Zack. Dos estrofas de la canción muestran muy claramente el impacto que Dewey tuvo en la visión de Zack sobre la educación:

Baby, we was makin’ straight A’s

But we were stuck in a dumb daze

Don’t take much to memorize your lies

I feel like I’ve been hypnotized.

Oh, you know I was on the Honor Roll

Got good grades, ain’t got no soul

Raise my hand before I can speak my mind

I’ve been biting my tongue too many times.

El control del aprendizaje se pone en los estudiantes en lugar de regalárselo a la administración, siempre lejana y desconocedora de las realidades de los alumnos. Dewey les permite que tomen riesgos y aprendan de forma independiente. En los sistemas escolares actuales, los buenos estudiantes a menudo desean adaptarse lo más rápido posible a las exigencias de la escuela. Dewey, en cambio, lo rechaza desde el principio, rompiendo el póster del maestro titular con las estrellas de oro y los castigos. Y curiosamente, al final de la película, a los ‘peores’ estudiantes según la tabla que rompió, es a los que se les ocurre la idea que permite que puedan participar finalmente en el concurso. Tal vez es por eso que la película me resulte tan atractiva como profesor. Sinceramente, creo que el currículo estandarizado no es siempre la mejor opción. Los estudiantes aprenden a ser conformistas con tal de conseguir buenas notas y eso no tiene ningún valor educativo.

En su primer día como sustituto, Dewey llega tarde, hambriento y desaliñado. La única cosa que le enseña a su clase ese día es la definición de la palabra ‘resaca’. Parece incapaz de cuidar de sí mismo, y podría ser considerado como la última persona a la que un padre confiaría a sus hijos. Pues bien, yo también he ido a trabajar con resaca, y más de una vez incluso sin dormir. 😉

Dejémonos de hipocresías y fijémonos en lo realmente necesario, la pasión por enseñar. En este caso es a través de la música, en otros con el deporte, la literatura o el baile. En verdad, lo importante es hacer pensar a los alumnos por sí mismos. No hay ninguna materia superior a otra, todo depende del modo en que se transmita y los intereses de los alumnos.

‘Escuela de Rock’ se desvía de las representaciones más convencionales que tenemos de los profesores. Mientras que la mayoría de películas de “maestros heroicos” representan individuos con visión de futuro, ya sea en su pedagogía o en sus valores, ‘Escuela de Rock’ presenta a Dewey como una figura marginada de la sociedad. Este aspecto de su carácter se hace patente desde el principio, cuando cuestiona a los alumnos sobre sus propios gustos musicales. Ellos citan grupos de pop contemporáneo, como Christina Aguilera o Puff Daddy, y Dewey rechaza su interés musical por estar demasiado orientado hacia lo comercial, y por lo tanto, carecer de valor estético. A continuación les pregunta sobre grupos de rock como Led Zeppelin, Black Sabbath y AC/DC y no tienen ni idea. Tanto los profesores como los estudiantes parecen ajustarse a lo que se espera de ellos y lo que se valora en la sociedad (es decir, la música clásica, frente a la música rock). Está claro que a pesar de que los estudiantes se han conformado (debido a su edad e inocencia), Dewey no está dispuesto a conformarse para encajar.

Hoy en día, la educación se ha convertido en una rutina. Los estudiantes y los profesores hacen lo que se espera de ellos y no lo que realmente les interesa. Además, debido al sistema educativo actual, los beneficios de la educación son para aquellos que tienen acceso a más recursos económicos. La conformidad de la sociedad y los estereotipos establecidos nos afectan sin que seamos conscientes de ello. Para que la educación sea un éxito, los profesores deberían tener la libertad suficiente para determinar una manera de enseñar de acuerdo a su forma de ser. En lugar de imponer lo que se supone que es mejor para encajar correctamente y tener éxito, se debería permitir que los maestros escogieran el camino que mejor les funcione. La escolarización debería ser menos ‘igual’ y más ‘diferente’, menos robótica y más humana. Esto es algo que el personaje Dewey demuestra en la película continuamente. Acabo de hablar de esto con un amigo profesor y me ha dicho que la ha visto cinco veces, y que fue esta película la responsable de que hoy odie la educación tradicional.

Mucha gente piensa que un personaje así no es un modelo a seguir, ya sea como músico de rock o como profesor de niños, pero al menos sí podemos concluir que sus alumnos aprendieron cosas. Está claro que Dewey se las arregla para enseñar a sus alumnos lecciones de vida importantes. No cumple con ningún plan de estudios planificado, pero sí con uno situacional, a través del cual enseña a sus alumnos que existe la posibilidad de conseguir muchas más cosas de las que ni siquiera se imaginan.

En contraste con un plan de estudios planificado, surge el plan de estudios experimentado (con el cual me identifico), en el que los profesores y los estudiantes se dejan llevar a través de la vida real. Zack comienza a cuestionar las expectativas que se establecen para él (sobre todo por sus padres), desde una situación totalmente improvisada. Al final sigue tocando Rock and Roll y demuestra las posibilidades generativas y esperanzadoras que todas las personas tenemos cuando nos dejan explorarlas. Por lo tanto, Zack vive entre la planificación y la improvisación gracias a su nuevo profesor. Muchos de los estudiantes, y en concreto Zack, aprenden a cuestionar el programa de estudios y se involucran en su aprendizaje, porque están trabajando hacia un objetivo común deseado. Ya no están siendo educados, sino que se están educando.

Y como conclusión me gustaría recalcar que, al igual que en la película, se puede ser un gran profesor a pesar de no tener una educación formal como maestro, siempre que se consiga establecer una conexión con los alumnos. Eso que da tanto miedo a algunos padres, que el profesor se lleve demasiado bien con los niños, es a mi juicio imprescindible. Al final de la película todos se quedan alucinados ante la experiencia educativa que presencian. Pero esto ocurre al final y para conseguirlo han tenido que saltarse muchas normas. ¿No debería ser al revés? ¿No deberían apoyar las normas genialidades como la que ocurre en la película? Los alumnos están encantados, la directora se olvida de lo que se espera de ella, superando su furia para aplaudir sus logros, y los padres de los niños expresan su orgullo a pesar de su evidente enfado previo.

Lo que yo siento al trabajar con mis alumnos, cuando me dejan, se parece mucho a esta película. Por ejemplo, cuando Tamika, una de las niñas de la clase, le confiesa a Dewey que está nerviosa porque tiene miedo de que la gente se ría de ella porque ser gorda. Dewey la separa del grupo y le confiesa sus propias inseguridades para darle confianza. Muchas veces ocultamos nuestros defectos porque pensamos que eso nos hará más vulnerables ante los alumnos, cuando es precisamente eso lo que nos hace más pequeños. Todos somos humanos, con fortalezas y debilidades. Ocultarlas sólo sirve para que los alumnos hagan lo mismo y generen complejos.

El profesor debe cuidar de los alumnos , respetarlos, prestar atención a los detalles y gestionar muy bien el poder que tiene como adulto a su cargo. Esto podría traducirse, si se hace bien, en una visión del mundo un poco más participativa, en la que nos involucrásemos más con los demás. Sin embargo, existen grandes diferencias de poder, diferentes posiciones sociales, valores y opiniones que deberían ser reconocidas y negociadas. Esto ocurre en la sociedad, pero también en los colegios y entre los profesores y los alumnos, así como entre los estudiantes.

En esencia, la educación puede y debe ser divertida, ¡¡¡aunque no nos dejan!!! Este es el verdadero mensaje que la película transmite. Creo que deberíamos dejar atrás la educación robótica actual y abandonar el conformismo que persigue, y empezar a escuchar las necesidades y deseos de los alumnos desde las habilidades particulares de cada profesor. Yo estaría más satisfecho si los estudiantes se sintiesen vivos con lo que enseño, y estoy seguro de que ellos también lo estarían, al igual que hizo Zack en su canción.

Woo-Wee! He done spun my head around . . .

And now, baby, oh, I’m alive.

Ah Yea! I am alive.

Dewey consiguió dar la vuelta a su forma de pensar y desde ese momento Zack empezó a sentir que estaba vivo. En eso consiste la educación porque en eso consiste la vida.

School of Rock

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