Los empleados públicos, chivos expiatorios de la crisis.

Una cantidad importante de ejemplos en todo el mundo demuestran que la privatización afecta negativamente a ciudadanos, trabajadores y servicios. La privatización no se refiere solo a los casos en que servicios enteros son vendidos y separados del estado en forma de concesiones. También es privatización que la educación o la sanidad no sean evaluadas por el nivel que proporcionan, sino de acuerdo a lo atractivas que resulten.

Los colegios, institutos y universidades públicas se ven forzados a adaptarse a los imperativos del mercado (el cliente siempre tiene la razón, los padres siempre tienen la razón), y en ese proceso de asimilación se olvida el principio de la educación pública;  es un derecho de los ciudadanos, no una mercancía.

Debemos aprender del pasado. La autoridad debe surgir de la base, no al revés. En este documental griego se muestra lo que realmente esconden las privatizaciones. También explica que el neoliberalismo se originó en el seno de las dictaduras y no en las democracias, y cómo se ha colado en éstas para recuperar la autoridad; la deuda pública es la nueva cara del fascismo.

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